Presentación en primicia de mi nuevo libro: “Cómo crear una campaña electoral de éxito”

16 enero 2012

“Cómo crear una campaña electoral de éxito” (1ª Edición – Editorial EIUNSA). 280 páginas. Enero 2012.

Tras 2 años de Máster e investigación en Harvard (Harvard Kennedy School) acabo de publicar mi primer libro titulado “Cómo crear una campaña electoral de éxito” (Ediciones EIUNSA Universidad de Navarra)

El libro cuenta con los prólogos de Jorge Moragas, Director del Gabiente del Presidente del Gobierno  (PP) y José Bono, ex-presidente de Congreso de los Diputados y ex-Ministro de Defensa (PSOE).

Lo podeis consultar y adquirir con un simple click en: www.eiunsa.es

SINOPSIS DEL LIBRO

La presente guía aspira a convertirse en el libro de cabecera de todo ciudadano que pretenda presentarse a unas elecciones en España y desee triunfar en un campo cada vez más dinámico y competitivo, con más ciencia y metodología.

La ascendiente complejidad de las campañas electorales desemboca en una mayor profesionalización de su gestión. El análisis del entorno sociopolítico, la creación de un gabinete cualificado, la preparación de debates y el diseño e implementación de la estrategia de comunicación, entre otros, son claves que repercuten decisivamente a la hora de cosechar el éxito electoral.

Este libro va dirigido a directores de campaña, candidatos, políticos, afiliados y todo aquel que desee adquirir un conocimiento específico sobre la gestión de campañas políticas, así como sobre los retos de la comunicación política, el análisis del electorado y la implementación de estrategias ganadoras que darán una ventaja competitiva al candidato dentro de los distintos procesos electorales.

Cómo crear una campaña electoral de éxito” cuenta con los más recientes ejemplos y testimonios realizados por políticos y consultores de primer nivel donde narran sus experiencias dentro del fascinante mundo de la política y de las campañas electorales, incluyendo las elecciones generales del 2011.


Cita de la semana

3 febrero 2011

 

Leaders are defined by their values, and values are personal.  Integrity, however, is the one value required of every authentic leader.  If you do not have integrity, no one will trust you, nor should they”.

– Bill George – Harvard


Cita de la semana

18 enero 2011

 

Few will have the greatness to bend history itself, but each of us can work to change a small portion of events, and in the total of all those acts will be written the history of this generation.”

Robert F. Kennedy
South Africa, 1966


El primer debate político televisado del mundo

17 enero 2011

Esta entrada va destinada a los muy amantes de la historia política y de la comunicación política. Hace unos meses se conmemoró en Estados Unidos el 50º aniversario de un acontecimiento que cambió, de la noche a la mañana, el concepto de las campañas políticas y de la manera de dar a conocer a los políticos frente a la gran masa de electores. 

Igualmente, esta semana se conmemora el 50 aniversario de la toma de posesión del Presidente de EE.UU. John F. Kennedy.  El 20 de enero de 1961, Kennedy, junto con Lyndon B. Johnson, juraron sus cargos de presidente y vicepresidente respectivamente, en Washington D.C.

Volvamos ahora al primer debate. El 27 de septiembre de 1960 tuvo lugar por primera vez en la historia el primer debate televisado y en directo entre dos candidatos a la Presidencia. Tuvo lugar en un estudio de Chicago entre, ni más ni menos, el por entonces jovencísimo senador demócrata John F. Kennedy y el republicano Richard Nixon. El debate fue seguido en director por más de cincuenta millones de espectadores.

Los telespectadores, tras la conclusión de este histórico debate, dieron como claro vencedor a John Kennedy, tanto por su imagen como por su presencia en cámara.

Previamente al debate, JKF había estado haciendo campaña en California y estaba moreno y fuerte. En cambio, Nixon había estado ingresado en el hospital el día anterior por un dolor fuerte de rodilla, y estaba algo pálido y físicamente débil. También se sumó el factor de que Nixon se negó a maquillarse para aparecer mejor ante las cámaras.

 (Imagen izquierda) Nixon y JKF vistos en directo desde el televisor

Lo curioso viene a continuación. En cámara, JFK ganó con contundencia a Nixon tanto en presencia como en imagen, pero no en contenido. Esto quedó de manifiesto en todos los sondeos radiofónicos que se realizaron después del debate, que daban como claro ganador a Nixon frente a Kennedy. Los ciudadanos que solo pudieron escuchar el debate a través de la radio y sin ver la televisión mayoritariamente dieron como vencedor a Nixon. 

El debate, visto desde el plató. Chicago, 1960 (imagen derecha)

Después de los “grandes debates” entre JFK y Nixon (hubo un total de cuatro a lo largo de la campaña), otros países del mundo decidieron incluir en sus campañas debates presidenciales. Alemania, Finlandia, Suecia, Italia y Japón fueron los primeros en seguir la estela de EE.UU. en la década de los 60 y 70.

Joe McGinniss, uno de los estrategas contratados por el equipo de Nixon durante su campaña de 1960, comentó años más tarde que “con la llegada del televisor, y con el conocimiento de cómo podrá ser utilizado para persuadir a los votantes, los valores tradicionales de la campaña desaparecerán”.

En España el primer debate entre candidatos a La Moncloa tuvo lugar más de tres décadas después del debate JFK – Nixon. Se retransmitió el 24 de mayo de 1993 desde el plató de Antena 3 Televisión en Madrid (el segundo debate tuvo lugar siete días después desde el plató de Telecinco), donde Felipe González, ya por entonces presidente de España desde el año 1982, debatió con el joven candidato popular y líder de la oposición José María Aznar. El periodista Manuel Campo Vidal actuó como moderador.

Este primer debate fue seguido por una media de 9.600.000 espectadores con una cuota de pantalla del 61,8%, siendo una de las emisiones más vistas en España en los últimos quince años. El segundo debate tuvo aún mejores resultados, registrando un 75,3% de cuota de pantalla con un seguimiento medio de 10.500.000 espectadores.

El debate González – Aznar fue muy esperado. Todos los españoles tuvieron la oportunidad de comparar a los posibles candidatos a la presidencia mano a mano, uno al lado del otro, respondiendo a las mismas preguntas y argumentando en directo mientras que millones de españoles formaban su opinión y voto pegados al televisor. 

El primer debate en España: Felipe González y José María Aznar. Madrid, 1993

Pues bien, han pasado ya exactamente cincuenta años desde que los políticos comenzaran a debatirse mano a mano en la televisión. Este formato ha cambiado radicalmente la forma de hacer campañas electorales. Ahora, para la mayoría de las campañas, la pieza angular son los debates televisados. Son momentos en los que los candidatos menos “populares” se pueden dar a conocer (Nick Clegg –2010- es un clarísimo ejemplo reciente) o bien cuando las grandes figuras (como John F Kennedy en 1960) se consolidan como futuros líderes de masas.


La importancia de la sociedad civil

11 diciembre 2010

De forma intermitente llevo residiendo en los Estados Unidos más de ocho años. He ido al colegio, a la universidad y he trabajado en EE.UU. Las comparativas entre países son bastante simples de hacer, pero muchas veces los parámetros simplemente no están en las mismas escalas. Pero en el caso de EE.UU. y España, y habiendo tenido una larga experiencia en ambos, siempre ha habido un tema que me ha levantado curiosidad por su notable diferencia y me resulta difícil no establecer comparativas. Se trata de la visión de la sociedad civil.

Mi primera observación es que, cuando hablas con los jóvenes de Estados Unidos, estudiantes o personas que ya están insertos en el mundo laboral, muy a menudo y en la parte temprana de la conversación, suelen primero comentar el trabajo que realizan y después, casi con toda certeza, hablan de algún tipo de voluntariado en el que participan o que quieren participar, o su colaboración en una ONG local, en una biblioteca, o cualquier otro tipo de actividad local civil de en su comunidad o barrio. Esto es algo normal y frecuente entre la población de EE.UU. Personalmente, me encanta. Hay un compromiso de colaborar y aportar a la sociedad desde muy pequeño. Esta cercanía a la importancia de la creación y fortalecimiento de un tejido de sociedad civil comienza a una temprana edad, en los colegios, independientemente si son públicos o privados.

Siguiendo en esta línea, os dibujo otro ejemplo que me parece muy grafico. La sociedad norteamericana se siente mucho más ligada a las instituciones de enseñanza y universidades que en España (como regla general). Aquí los estudiantes que se gradúan de las universidades contraen una especie de vínculo informal con la institución que perdura para toda la vida. Los más afortunados y los que económicamente triunfan en la vida suelen “devolver” su gratitud a su universidad por su triunfo en la vida en concepto de donaciones. Efectivamente, soy realista, las donaciones desgravan en EE.UU., pero aun así, la cultura de devolver a tu sociedad cuando has triunfado, es mucho mayor que en España. Me resulta gratificante ver que cuando paseo por los campuses universitarios en EE.UU. hay placas en las entradas de la mayoría de los edificios, bibliotecas y complejos deportivos, donde está inscrito la persona que ha donado los fondos para su construcción, siendo siempre antiguos alumnos.

Igualmente, si nos podemos a hablar de las fundaciones, algo similar sucede. En España, más del 80% de las fundaciones reciben algún tipo de financiación, que en mayor o en menor medida, proviene de nuestras administraciones públicas. Sin esta inyección de dinero público, muchas de ellas dejarían de existir por falta de recursos económicos. En EE.UU. ocurre todo lo contrario. Las fundaciones se financian de forma privada. La inmensa mayoría no reciben ningún tipo de ayuda o subsidio de la administración (de hecho, esta hasta mal visto en muchas ocasiones). Son los propios miembros y socios los que se encargan, a través de actos benéficos, de recaudar fondos y de motivar a la ciudadanía para que aporten a las causas de las distintas fundaciones.

En España tenemos que trabajar más para crear un tejido de sociedad civil mucho más comprometida. Especialmente ahora en estos momentos de crisis. Tenemos que depender mas entre nosotros, entre nuestra sociedad, más que el gobierno. Esto empieza a través de la educación. Nos tenemos que dar cuenta de que iniciativa privada es muy enriquecedora y que tenemos que ser nosotros mismos, los ciudadanos, los que tenemos que ir creando un compromiso común para impulsar nuestras ideas, nuestras pasiones, para mejorar la sociedad sin tener que depender de las administraciones.

Hay un gran libro que precisamente habla y explica muy bien este tema y que recomiendo a cualquiera que esté interesado. El autor es un norteamericano que se llama Clay Shirky, y el título del libro es Here Comes Everybody: The Power of Organizing Without Organizations. (“Aquí llegan todos: el poder de la organización sin depender de las organizaciones”). Es un libro bastante reciente y me imagino que pronto saldrá una traducción al castellano. Una lectura sencilla y muy practica de cómo crear tejidos de sociedad civil sin depender de los gobiernos para resolver me manera más eficiente nuestros problemas.


¿QUÉ FUE DEL MITO OBAMA?

8 noviembre 2010

 

ANÁLISIS DE LA CAÍDA DEL “FENÓMENO” OBAMA ANTE SU PRIMERA GRAN CITA ELECTORAL

Los comienzos del cambio

El 27 de julio de 2004 pasó a la historia de la política americana como el día en el que Barack Hussein Obama impactó por primera vez en la conciencia de los norteamericanos. Fue con un discurso que él mismo redactó y que fue clamorosamente acogido durante su intervención en la Convención Nacional Demócrata en Boston.  Por entonces Obama era un simple político regional (con acta de senador provincial por el estado de Illinois) que aspiraba a un asiento en el senado federal. 

 

Aquel 27 de julio fue una de esas noches mágicas en las que el hasta antes “desconocido” Obama subió a la tarima principal del escenario y brilló con luz propia. En su discurso ofreció un anticipo de los temas que, dos años después, cautivarían a los Estados Unidos: su notoria historia personal y una capacidad de articulación y de conexión con la audiencia que no se había visto desde la época de Jack Kennedy.  Fue en este discurso donde Obama empleó públicamente por primera vez la frase “la audacia de la esperanza”, que se convertiría en el título de su segundo libro.  Aquél discurso en Boston pronunciado por aquel joven, zurdo y por entonces fumador empedernido Barack, ya está catalogado como una de las piezas oratorias más brillantes de la historia política americana. Incluso hoy, facultades como Harvard, ofrecen un curso de narrativa política donde dedican un módulo entero a analizar este discurso.  

Por aquel entonces yo estaba estudiando en la facultad de derecho de la Universidad de Chicago, donde Obama era profesor de derecho constitucional desde el año 1992. El día de las elecciones en las que Obama fue elegido senador, trabajé como voluntario en su campaña como parte del equipo de GOTV (get out to vote) en el barrio del South Side de Chicago, donde él residía y bajo la circunscripción electoral donde depositó su voto. Obama se adjudicó el escaño de senador por Illinois recibiendo el respaldo de más del 70% del voto.

Desde el momento de su elección al senado su liderazgo carismático fue en aumento. A partir de entonces, Obama comenzó a reflejar el vivo ejemplo de una propuesta de cambio, volviendo a la base del sueño americano y encadenando una retórica capaz de atrapar y apasionar los corazones y las mentes de los ciudadanos que tenían la oportunidad de escucharle hablar.  

Tras anunciar su candidatura a la presidencia (hay que recordar que al comienzo de su campaña apenas recibía cobertura en los medios – Hillary Clinton y John Edwards eran a priori los favoritos para optar por la candidatura demócrata), Obama comenzó a rescatar los valores que fueron la piedra angular de los Estados Unidos desde su independencia y supo combinar las demandas de la realidad del momento con el vuelo de la ideas y del pensamiento. Era el candidato perfecto para un momento en la historia perfecto. 

De la noche a la mañana Obama, con tan solo 46 años, se convirtió en el primer candidato de color con verdaderas posibilidades de llegar a la presidencia. Sus mítines pasaron a asemejarse a grandes citas deportivas o a conciertos de rock.  Hillary Clinton, en una de sus frases más célebres pronunciada durante el proceso de primarias, afirmó que “Obama es la poesía, mientras que yo soy el verso”.

 Después de aquel “supermartes” del 5 de febrero de 2008, donde se realizaron las primarias para 22 estados de manera simultánea, el New York Times ya describía a Obama como el “mejor orador demócrata de los últimos 50 años”, poniéndole a la altura de tan célebres figuras como Abraham Lincoln, Martin Luther King Jr. y más recientemente, John F. Kennedy.

En el lado estratégico, su director de campaña David Plouffe y su asesor político David Axelrod diseñaron una impecable campaña de movilización de bases (denominada “grassroots”), recaudando la impresionante cifra de 650 millones de dólares (de los cuales 500 millones se recaudaron mediante pequeñas donaciones de menos de 200 dólares), que posteriormente fueron destinados para implementar la exitosa y mundialmente conocida campaña de “Obama for America”.

Desde aquí la historia es bien conocida: ganó las elecciones con el 52,9% de los votos (McCain obtuvo el 45,7%) y entró en la Casa Blanca con un índice de popularidad del 79%, una cifra histórica (Clinton tuvo un índice del 62% y George W. Bush del 65%).

El mito Obama se enfrenta a la realidad

No es lo mismo dirigir y ganar una campaña electoral a gobernar un país de más de 300 millones de habitantes durante un periodo de recesión económica y con dos guerras heredadas. En este nuevo campo de batalla ya no valen los mensajes de esperanza, de nada sirven los slogans de “cambio” y un proyecto que vuela bien alto en el mundo de la oratoria pero que posteriormente necesita tener los pies bien pegados a la realidad del día a día para que sea realmente viable. 

Tan solo ocho meses después de jurar el cargo de presidente con un índice de aprobación considerado como uno de los más altos de la historia presidencial norteamericana, Obama ya comenzó a “suspender” con un índice por debajo del 50%.  De hecho, Obama está considerado  como uno de los presidentes que más rápido ha caído por debajo del 50% de aprobación desde su toma de posesión. 

 

Como bien indica el grafico, de los últimos 11 presidentes tan solo dos (Clinton y Ford) tuvieron peor índice.  De hecho, tanto George H. Bush como George W. Bush gozaron de una “luna de miel” presidencial de 3 años, mientras que a Obama le duró solo 10 meses.

¿Cómo es posible explicar este giro tan drástico y rápido? 

Como en la mayoría de las catástrofes aéreas, el accidente suele ocurrir por una secuencia o  cúmulo de circunstancias que finalmente desencadenan la tragedia. En el caso de Barack Obama y su rápido desgaste, no existe una razón que por sí sola que haya creado esta espiral, sino que se han dado (y aun se están dando) una larga serie de eventos consecutivos o solapados que tienen una correlación directa con su índice de popularidad y de aprobación.

A continuación paso a analizar algunas de las razones que considero más relevantes:

  • En primer lugar hay que tener en cuenta que el sistema político de los EE.UU. es, en muchos aspectos, muy distinto al que tenemos en España.  En EE.UU. existe una división de poderes mucho más clara entre el ejecutivo y el legislativo (congreso y senado).  Los senadores y diputados no tienen que votar en bloque ni de acuerdo con lo que diga o proponga el presidente del ejecutivo.  Es decir, Obama no tiene potestad, o por decirlo más coloquial, Obama no es el “jefe” de ninguno de los diputados o senadores y por tanto, ellos no están obligados a escucharle, aunque pertenezcan al mismo partido.  Los diputados y senadores responden directamente a su electorado, no al presidente.  Obama está teniendo una dificultad mucho mayor a la que se esperaba para captar los votos necesarios en ambas cámaras.

 

  • El senado y el congreso se encuentran altamente polarizados.  El trabajo conjunto entre ambos lados del pasillo – entre demócratas y republicanos (lo que llamamos “bipartisanship”) es hoy por hoy inexistente. Esta polarización alimenta la hostilidad en ambas cámaras. Al otro lado de este espectro estaría la gran gestión realizada por Bill Clinton, considerado como un maestro a la hora de unir a los demócratas y republicanos por el consenso común en las cámaras legislativas.

 

  • La actual coyuntura social y económica de EE.UU. sigue siendo desalentadora. Por un lado, las cifras recientemente publicadas por el US Bureau of Economic Analisis (BEA) siguen siendo malas.  Según esta institución, el producto interior bruto de EE.UU. creció a un ritmo del 1,6% para el segundo cuarto del 2010, en comparación con el 3,7% de crecimiento durante el primer cuarto.  La economía de EE.UU. está creciendo a ritmos muy por debajo de los previstos.

 

  • Socialmente, los datos de desempleo no bajan de entre el 9% y 10% de la población activa. Más de 2,5 millones de personas han perdido su empleo desde que Obama implementó el paquete de estimulo económico en febrero de 2009. Consecuentemente, las cifras de pobreza han ido en aumento desde que Obama llegó a la administración. La tasa de pobreza ha pasado de ser del 13,2% de la población en el 2009 al 14,3% en el 2010.  Eso se traduce a que en EE.UU. hay ahora 4 millones más de pobres que hace un año.  Estas cifras están haciendo mucho daño a la imagen de la administración de Obama, que es incapaz de poner freno a una sangrante economía.

 

  • Las dos guerras abiertas que tienen en Irak y Afganistán están sangrando con cuenta gotas las vidas de miles de solados norteamericanos. Obama siempre votó en contra de la guerra de Irak y al envío de tropas. Pero ya de presidente, su posicionamiento ha cambiado drásticamente. El 1 de diciembre del pasado año, Obama anunció el envío de 30,000 soldados mas al frente en Afganistán, calificándolo de un movimiento estratégico de “interés vital” para la seguridad de Estados Unidos.

 

  • La “descafeinada” reforma sanitaria ha roto el país en dos y es una de las razones principales del surgimiento del movimiento conservador Tea Party. Los analistas coinciden en que Obama ha desgastado demasiado capital humano en esta reforma y que debió de haberse centrado más en la economía.

 

  • Los recientes problemas de inmigración en Arizona y el vertido de crudo en el golfo de Méjico, aun no teniendo él la culpa, quiera o no le pasan factura a su administración y son caramelos para la oposición.

 

  • En el marco de su imagen, Obama esta clarísimamente sobre-expuesto a los medios de comunicación. Sus apariciones constantes en la televisión y demás medios a todas horas (a nivel mundial) devalúan y desgastan su imagen de marca.

 

  • La reciente dimisión y marcha voluntaria de su jefe de gabinete Rahm Emanuel para optar a la alcaldía de Chicago también ha hecho mella de cara a los electores.

Con todo esto es evidente que Obama ya haya empezado a cosechar resultados electorales negativos a lo largo de este año.  La más sonada a nivel nacional fue la pérdida por parte de los Demócratas del asiento del difunto senador Ted Kennedy en Massachusetts a favor del Republicano Scott Brown, en una elección en la que trabajé en los headquarters del partido en la ciudad de Boston.


Las elecciones mas caras de la historia

24 octubre 2010

A fecha de hoy, las campañas electorales de las midterms en Estados Unidos (las elecciones que tendrán lugar el próximo 2 de noviembre) se han gastado más de mil millones de dólares en los distintos candidatos.  Esta gran batalla electoral entre los demócratas de Obama y los republicanos, divididos por culpa del movimiento Tea Party, se ha convertido en las elecciones de mayor presupuesto conjunto y más caras de la historia del país.

 Los grupos de presión (interest groups) afines a Wall Street y que no están conformes con el mandato de Obama se están gastado cantidades elevadísimas de dinero en todo tipo de campañas televisivas.

El grifo del dinero electoral se abrió plenamente cuando el Tribunal Supremo de EE.UU. se pronunció, hace unos meses, en una sentencia muy dividida de 5 magistrados contra 4, sobre la financiación de los partidos políticos y de campañas electorales

La sentencia dió luz verde para que las empresas, corporaciones, grupos de interés, lobbies y sindicatos puedan donar cantidades de dinero de forma ilimitada para la creación y difusión de anuncios publicitarios con fines electorales.

La posición del presidente Obama frente a esta financiación ilimitada es inminentemente contraria a la del máximo órgano judicial.  Según Obama, con esta sentencia se “concede a los grupos de presión nuevos motivos para gastar millones de dólares en publicidad para que los cargos electos voten a su favor o para castigar a aquellos que no lo hagan“.

Para haceros una idea, os brindo con algunos datos:

– Los grupos de interés se gastan una media de $300 millones al mes para realizar lobby a los miembros del congreso y senado. Eso significa un total de $4.000 millones al año.

– Existen 42.000 personas dedicadas a realizar lobby en Estados Unidos.

– El 70% del presupuesto de libre disposición del Congreso está dirigido a los grupos de interés.

Volviendo a los candidatos.  Hoy por hoy, Mike Bloomberg es el político que más dinero se ha gastado de su propio bolsillo en una campaña.  En su reelección para la alcaldía de Nueva York el año pasado, Bloomberg batió todos los records al gastar más de 105 millones de dólares de su propio bolsillo.  Por otro lado, su contrincante, Thompson, en aquel momento “solo” tuvo 10 millones de dólares para gastar.  ¿El resultado?  Pese a la gran diferencia económica, Bloomberg ganó por un margen bastante ajustado.

Por el momento, los políticos “ricos” de este ciclo electoral, entre los que se encuentra la ex – CEO de Hewlett-Packard, Carly Fiorina (Republicana por California), están tirando de sus carteras.  Fiorina lleva gastados más de 6 millones de su fortuna.

Se estima que para el día de las elecciones, dentro de menos de dos meses, el conjunto de todas las campañas se habrán gastado más de 2,800 millones de dólares.  Menos mal que estamos en una crisis mundial.